By Alberto Pelegrín

Las incursiones del Gran Vilas en la novela, me habían dejado frío. Recuerdo que una amiga me envió una foto de Aire nuestro en una charity londinense a una libra, y me pareció caro. Este desapego por el autor de El cielo ha hecho que haya tardado mucho tiempo en animarme a leer algo suyo. Pero todo vuelve. Y volvió el autor a Visor (Calor, Resurrección, Amor), así que lo cojo de la estantería de Raquel y lo meto en la mochila. Ya en el hospital cuando lo saco, antes de abrirlo, me acuerdo de otro libro de esta misma editorial Sobre todo nada, de Miguel Albero, sonrío lo abro y me reencuentro con uno de mis Vilas favorito.

El poemario discurre entre la derrota, encuentros en gasolineras, el amor, bueno el final del mismo, la muerte, algo de rock’n’roll, algo de muerte en elrock’n’roll, el agotamiento, ciudades, hoteles, matar al padre, alcohol, la perdida, nadadores nocturnos, España y sexo nada excitante. Temas que abrazaVilas con ese aire autobiográfico, que lo ata a nuestras vidas, a pesar de toda la ficción que le echa. Ese poema encabezado con el número de teléfono fijo de su madre, ese número que ya no aparecerá en la pantalla de su móvil, me toca algo las vísceras. Un nueve siete cuatro. No me parece un libro redondo. Tal vez habría que haberlo limpiado un poco. Le sobran líneas y no le faltaría de nada. En el poema que da título al libro, nos habla de un autor que no revisa las pruebas de edición y que en lugar de mejorar las galeradas, celebraba sus libros nuevos antes de haberlos escrito. Y razones tenía para celebrar este, que se hizo con el premio Poesía Generación del 27. Llego a casa, me ducho, le pongo comida al pez y busco Kimberly en el Youtube, subo el volumen y bailo sólo en mi habitación, de aquí a un rato, me terminaré el libro. De aquí a un rato me daré cuenta de que no tengo ningún pez.

*Vilas acaba de publicar el ensayo de ficción Lou Reed era español. 

Think it over

Piénsalo, a nuestra edad ya no saldría bien.

Cada uno viviendo en su casa es mucho mejor, habrá más deseo.

Para que quieres hacerme el desayuno, eso da igual.

Yo creo que eso no ha funcionado nunca, pero la gente cumple años, y se dejan llevar, porque enseguida te mueres, y si cumples lo sesenta, que más da.

Cenamos los viernes.

Nos llamamos entre semana, jugamos.

Nos mandamos fotos eróticas por el guasap.

Cómo me iba a ir con una de treinta

si son todas tontas, ambiciosas y sin talento.

Cómo te ibas a ir tú con uno de treinta

si son todos tontos, grandilocuentes y calvos.

Piénsalo, piénsatelo mientras te vistes.

              Manuel Vilas.

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